Resuenan los ecos inciertos
dentro de ese habitáculo
donde los sueños sacuden
su polvo de estrellas.
Entre el fragor y el silencio,
nunca en susurro ni resoplido,
un canturreo ni en deletreo,
se debaten finos los sentidos.
Sentidos tácitos, irreverentes,
que desafían los fueros íntimos
forjados de carnes y vidas,
exentos de hambres y glorias.
Y en la soledad de un mundo
que rota evadiendo tiempos,
se clava el puñal afilado
de un incierto certero.
Puñal que afilan los dichos,
se entierra en ese fiel obrero,
vida que vive, vida que riega,
mas hieren los sentimientos
Nueva espina en aquella rosa
hermosa pero siempre hiriente,
riega el obrero, riega,
con sangre, sudor y muerte.
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 29 de octubre de 2012
Desencuentro
Mis pasos detrás de tus pasos,
ávidos los cuerpos del contacto
entre dos seres de nada
que buscan sólo completitud.
Sedes que no calman, no,
ante el ardor del deseo
llamando al mutuo tiento
que no termina de ceder.
Infranqueable te muestras
en descarado coqueteo
que no aplaca, no cesa,
mas no llega a trascender.
Y en esta incertidumbre
yacen sumidos los ojos,
ambos ciegos, ambos quietos,
posponiendo el designio.
Es que, aún en la codicia
por tu joya terrenal,
resumida hoy en cuerpo,
se agotan mis esfuerzos.
Declaro así el desencuentro
de tus crines y mis dedos,
y de aquellos labios tiernos
que se llamaron en silencio.
ávidos los cuerpos del contacto
entre dos seres de nada
que buscan sólo completitud.
Sedes que no calman, no,
ante el ardor del deseo
llamando al mutuo tiento
que no termina de ceder.
Infranqueable te muestras
en descarado coqueteo
que no aplaca, no cesa,
mas no llega a trascender.
Y en esta incertidumbre
yacen sumidos los ojos,
ambos ciegos, ambos quietos,
posponiendo el designio.
Es que, aún en la codicia
por tu joya terrenal,
resumida hoy en cuerpo,
se agotan mis esfuerzos.
Declaro así el desencuentro
de tus crines y mis dedos,
y de aquellos labios tiernos
que se llamaron en silencio.
sábado, 4 de agosto de 2012
Historias de siempre
Ya sordos los gritos
que encarnan tus dedos,
eternos, siempre recurrentes,
de un añejo manantial
que no seca ni calla
a través de generaciones.
Aún hartos los tiempos
pasados, no tan lejanos,
resucitados en tu ser.
Las voces del ayer,
de ese hoy y ese siempre,
nuevamente son oídas.
Despegan solo falaces
enmiendas de esa nada
que desprendes al huir,
como fragancia ligera
de aromas y hormonas
duras de contener.
Ay, si tan solo hiciera
eco de antaños sueños
hechos sal, hechos tiza,
con golpe de pluma fina...
igual serían lo que hoy
sólo son en sus ruinas
Sólo calla, por favor,
que un silencio no sangra
mucho más que un adiós.
Y sólo suenan tus dedos
sobre aquel frío manto
de letras heladas...
que encarnan tus dedos,
eternos, siempre recurrentes,
de un añejo manantial
que no seca ni calla
a través de generaciones.
Aún hartos los tiempos
pasados, no tan lejanos,
resucitados en tu ser.
Las voces del ayer,
de ese hoy y ese siempre,
nuevamente son oídas.
Despegan solo falaces
enmiendas de esa nada
que desprendes al huir,
como fragancia ligera
de aromas y hormonas
duras de contener.
Ay, si tan solo hiciera
eco de antaños sueños
hechos sal, hechos tiza,
con golpe de pluma fina...
igual serían lo que hoy
sólo son en sus ruinas
Sólo calla, por favor,
que un silencio no sangra
mucho más que un adiós.
Y sólo suenan tus dedos
sobre aquel frío manto
de letras heladas...
jueves, 2 de agosto de 2012
Ese rosedal
Aquel extenso huerto,
un semillero de ilusiones.
Sigue llamando al sol
aquel rosedal floreciente
que no brindas, que no entregas.
A penumbras condenas
el éxtasis de sus pétalos,
urgiendo por el regadío
intacto de mis sedes
que no ceden, que no calman.
Más el viento los peina
y escucha sus pesares,
recayendo en los oídos
del sembrador prohibido
que no llega, que no puede.
La condena del desierto,
un fantasma, una chance,
será premio y castigo
al gris sembradío
que no suda, que no llora...
un semillero de ilusiones.
Sigue llamando al sol
aquel rosedal floreciente
que no brindas, que no entregas.
A penumbras condenas
el éxtasis de sus pétalos,
urgiendo por el regadío
intacto de mis sedes
que no ceden, que no calman.
Más el viento los peina
y escucha sus pesares,
recayendo en los oídos
del sembrador prohibido
que no llega, que no puede.
La condena del desierto,
un fantasma, una chance,
será premio y castigo
al gris sembradío
que no suda, que no llora...
viernes, 27 de julio de 2012
Jardín
En ese fondo, ese jardín
donde la magia es aire
y los sueños, sueños son,
aún espera la hierba,
el dulce rocío de tu alba.
Desprende tu ser el éter
divino de tu calor;
abrazo tierno de una piel
que todo cubre, todo envuelve.
Sólo un manto de luz y paz,
sólo hierba y un tímido alelí
de sedosos pétalos húmedos
en ese fondo seco, olvidado,
donde el tiempo es espera
y la ilusión es tu tierna jaula...
...pero es sólo una jaula
donde la magia es aire
y los sueños, sueños son,
aún espera la hierba,
el dulce rocío de tu alba.
Desprende tu ser el éter
divino de tu calor;
abrazo tierno de una piel
que todo cubre, todo envuelve.
Sólo un manto de luz y paz,
sólo hierba y un tímido alelí
de sedosos pétalos húmedos
en ese fondo seco, olvidado,
donde el tiempo es espera
y la ilusión es tu tierna jaula...
...pero es sólo una jaula
martes, 14 de febrero de 2012
Listas negras
Listas negras, recuento de prohibires,
aquellos prescindibles entes y nombres
que sólo quedan fuera de un camino
por el ripio grosero de la vida.
Esa inhumanidad que subyace adentro
en lo profundo de las entrañas
expone a los celos de la indiferencia
la cruda respuesta a la no pregunta.
Listas negras, sólo listas son,
mas el descarte de lo sobrante nace,
crece y vive en sus tiernos regazos,
para ser un olvido y su poco tiempo.
Pero lo justo es lo que se vive,
y vive aquello que no se detiene,
es por la dinámica de los seres
que las listas siempre son parte de uno...
aquellos prescindibles entes y nombres
que sólo quedan fuera de un camino
por el ripio grosero de la vida.
Esa inhumanidad que subyace adentro
en lo profundo de las entrañas
expone a los celos de la indiferencia
la cruda respuesta a la no pregunta.
Listas negras, sólo listas son,
mas el descarte de lo sobrante nace,
crece y vive en sus tiernos regazos,
para ser un olvido y su poco tiempo.
Pero lo justo es lo que se vive,
y vive aquello que no se detiene,
es por la dinámica de los seres
que las listas siempre son parte de uno...
miércoles, 8 de junio de 2011
Recuerdos
Lo veo, recuerdo, y pienso. Me pienso. Emulando geometrías y sentidos, posturas y gestos, ansiedades e incertidumbres que conforman parte del pasado. Fragmentos de vida latentes en la inmensidad de la historia que entre todos tejemos día a día. Y recuerdo que todavía existen sectores del tiempo quemados alguna vez, pero que se rehusan a desaparecer en la oscuridad de los infatigables olvidos.
Al verlo me ubico justo ahí, donde convergen placeres y torturas. Un espeluznante excalofrío me recorre, atrofiando mis sentidos de un modo que aún no termino de comprender. Reacciona mi cuerpo, salvaje, cabrío, reviviendo cada célula en la que subsiste parte de la inconclusa sapiencia. Es aquel incierto recuerdo el causante del reflejo... una sinfonía no resuelta que pide a gritos un fin.
Recorro por completo la vulgar escena, ya sin distinguir si estoy viendo o recordando. Sucumben mientras las cadenas que sujetan mi inconciencia inherente, y la cordura queda sometida, relegada a la expectación de los eventos que nunca vendrán, porque ya lo han hecho. Es subliminal el castigo, tan violento como efectivo, tan certero como hiriente, dando (como todo golpe maestro) todo su rigor allí donde las guardias son difusas.
Respiro agitadamente ante el nerviosismo. Los estímulos desmedidos exaltan mis sentidos, acariciándome con brutal delicadeza, tal como lo haría un afilado facón peinando mi nuca desprotegida. Y rememoro, muy a mi pesar, aquello a lo que tanto temo. Es ese, mi fantasma inquilino. Lo sé. Susurra a mi oído, por dentro de mi cabeza, donde el eco de la inmensidad sólo logra acentuar las amenazas. Habla con una suavidad digna de quien se sabe vencedor de antemano... y yo lo escucho, deseando locamente que calle.
Todo termina de repente, con tanta celeridad como con la que surgió. Observo mis manos, ahora sudorosas, sujetando el tímido fruto del momento caótico vivido. Y es cuando comprendo que una realidad puede desvanecerse o reaparecer en instantes... aún no habiendo instantes, aún no habiendo realidad.
Al verlo me ubico justo ahí, donde convergen placeres y torturas. Un espeluznante excalofrío me recorre, atrofiando mis sentidos de un modo que aún no termino de comprender. Reacciona mi cuerpo, salvaje, cabrío, reviviendo cada célula en la que subsiste parte de la inconclusa sapiencia. Es aquel incierto recuerdo el causante del reflejo... una sinfonía no resuelta que pide a gritos un fin.
Recorro por completo la vulgar escena, ya sin distinguir si estoy viendo o recordando. Sucumben mientras las cadenas que sujetan mi inconciencia inherente, y la cordura queda sometida, relegada a la expectación de los eventos que nunca vendrán, porque ya lo han hecho. Es subliminal el castigo, tan violento como efectivo, tan certero como hiriente, dando (como todo golpe maestro) todo su rigor allí donde las guardias son difusas.
Respiro agitadamente ante el nerviosismo. Los estímulos desmedidos exaltan mis sentidos, acariciándome con brutal delicadeza, tal como lo haría un afilado facón peinando mi nuca desprotegida. Y rememoro, muy a mi pesar, aquello a lo que tanto temo. Es ese, mi fantasma inquilino. Lo sé. Susurra a mi oído, por dentro de mi cabeza, donde el eco de la inmensidad sólo logra acentuar las amenazas. Habla con una suavidad digna de quien se sabe vencedor de antemano... y yo lo escucho, deseando locamente que calle.
Todo termina de repente, con tanta celeridad como con la que surgió. Observo mis manos, ahora sudorosas, sujetando el tímido fruto del momento caótico vivido. Y es cuando comprendo que una realidad puede desvanecerse o reaparecer en instantes... aún no habiendo instantes, aún no habiendo realidad.
lunes, 6 de junio de 2011
Frases varias, vol. III
Un humilde rejunte de frases propias que, por H o por B, fueron brotando sin querer, pero grabadas sin olvidar.
- Brotan esas lágrimas que besan frío, tendiéndose sobre el horizonte de tu piel... hoy, justas son aquellas grises perlas que ruedan cuesta abajo, pues vienen hacia quién las llama suplicando una piedad.
- Contemplo. El éxtasis viste tu cuerpo; la locura brilla en tus ojos; la seducción asoma en tu sonrisa... el fruto de los mas primitivos deseos subyace en tu carnalidad, colmando mis ansias y exacerbando lo inalcanzable de tu ser.
- A veces, las mentes tallan efigies inmaculadas en un rincón del inconsciente. Fugazmente, los suspiros recortan sus contornos, y las ilusas irrealidades modelan sus rasgos. Mas faltan los sueños compartidos, para convertir la fría piedra en carne...
- ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Qué suspiramos entre sueños infantiles cargados de adultez? Es una danza extraña, casi irreconocible, la que bailan nuestros deseos, mientras oscilan entre lo posible y lo eternamente intangible. Y nosotros lamentando cómo el cielo se nubla, pero olvidando que las estrellas siguen ahí...
- El ser humano es tan racional a la hora de diseñar bombas, que se torna irracional a la hora de escoger a sus enemigos...
- El coraje es el eterno lazarillo de quienes divagan perdidos en un mundo que no los observa; la esperanza, en cambio, sólo se limita a esperar que dichos ojos se abran para ver...
- Brotan esas lágrimas que besan frío, tendiéndose sobre el horizonte de tu piel... hoy, justas son aquellas grises perlas que ruedan cuesta abajo, pues vienen hacia quién las llama suplicando una piedad.
- Contemplo. El éxtasis viste tu cuerpo; la locura brilla en tus ojos; la seducción asoma en tu sonrisa... el fruto de los mas primitivos deseos subyace en tu carnalidad, colmando mis ansias y exacerbando lo inalcanzable de tu ser.
- A veces, las mentes tallan efigies inmaculadas en un rincón del inconsciente. Fugazmente, los suspiros recortan sus contornos, y las ilusas irrealidades modelan sus rasgos. Mas faltan los sueños compartidos, para convertir la fría piedra en carne...
- ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Qué suspiramos entre sueños infantiles cargados de adultez? Es una danza extraña, casi irreconocible, la que bailan nuestros deseos, mientras oscilan entre lo posible y lo eternamente intangible. Y nosotros lamentando cómo el cielo se nubla, pero olvidando que las estrellas siguen ahí...
- El ser humano es tan racional a la hora de diseñar bombas, que se torna irracional a la hora de escoger a sus enemigos...
- El coraje es el eterno lazarillo de quienes divagan perdidos en un mundo que no los observa; la esperanza, en cambio, sólo se limita a esperar que dichos ojos se abran para ver...
martes, 3 de mayo de 2011
Emisarios de la muerte
Eterno silencio. Los segundos pesan, duelen, arden. La callada espera por aquello que soñamos detener inconscientemente transcurre en una agonía de tiempo. Lo irreversible, lo inevitable, sólo se limita a llegar a cobrar su recompensa, mientras absortos contemplamos el macabro arrebato. Un arrebato anunciado, dignificado por lo convencional de la mera existencia. El día de pago ya está aquí.
Aquellos que parten, pasando a conformar las huestes de lo inmaterial, sólo son mensajeros del etéreo, recordandonos vilmente la cruda antinomia de la vida y la muerte, sonriendo al tiempo restante y contemplando los entornos que se desvanecen. Traen, mientras gritan, sublimes pero miserables señales de lo inexacto de la existencialidad humana, destinada a la ausencia de un destino.
Dejando por detrás esa estela de tristeza y desasosiego, se limitan a dejarse extinguir, acarreados por el infinito intangible de lo incomprensible. Y tal vez seamos nosotros quienes, en un brutal rapto de egoísmo, tan irreprochable como predecible, tratamos de anclar su escurridiza esencia en la nuestra, como deseando amarrar una mosca con una cadena.
Es entonces donde las escenas reaparecen. La perfecta teatralidad de las incontables sensaciones pasadas, partes ya de la historias que desencarnan en el deceso, o la emulación de los porvenires que parecen incompletos... quizás el recuerdo de incontables instantes que ya no son más que modesta virtualidad... Tantas cosas, tantas para pensar...
Aquellos que parten, pasando a conformar las huestes de lo inmaterial, sólo son mensajeros del etéreo, recordandonos vilmente la cruda antinomia de la vida y la muerte, sonriendo al tiempo restante y contemplando los entornos que se desvanecen. Traen, mientras gritan, sublimes pero miserables señales de lo inexacto de la existencialidad humana, destinada a la ausencia de un destino.
Dejando por detrás esa estela de tristeza y desasosiego, se limitan a dejarse extinguir, acarreados por el infinito intangible de lo incomprensible. Y tal vez seamos nosotros quienes, en un brutal rapto de egoísmo, tan irreprochable como predecible, tratamos de anclar su escurridiza esencia en la nuestra, como deseando amarrar una mosca con una cadena.
Es entonces donde las escenas reaparecen. La perfecta teatralidad de las incontables sensaciones pasadas, partes ya de la historias que desencarnan en el deceso, o la emulación de los porvenires que parecen incompletos... quizás el recuerdo de incontables instantes que ya no son más que modesta virtualidad... Tantas cosas, tantas para pensar...
domingo, 27 de marzo de 2011
Frases varias, vol. II
Un humilde rejunte de frases propias que, por H o por B, fueron brotando sin querer, pero grabadas sin olvidar.
- Los obtusos pensares, los febriles sentires y la resplandecencia del aura se corrompen ante aquel particular ocaso, deseosos de un próximo nuevo amanecer, pero renuentes ante el inminente crepúsculo; son víctimas sensibles del tiempo y su paso, que todo lo alimenta, pero todo lo desnutre...
- Tal vez el Latín o el Arameo sean lenguas en desuso, virtualmente muertas... pero, las prefiero antes que los jeroglíficos posturales. Utilizar un idioma "vivo" no implica que lo comprendamos más que cualquier antiguo lenguaje cuneiforme...
- ¿Qué es un insulto? No son ni palabras, ni actos de mala fe. Creo que el verdadero insulto es el que logra enfrentar cuerpo y alma... Según el resultado, si tan sólo existiera alguno, sería el agravio más humillante...
- Una pregunta trasciende las heridas... Una que todo lo ve, y todo lo congela, en el rito de las vergüenzas pasadas; nace inquiriendo, salvaje e impiadosa, en busca de razones que no oye, sino que seguramente supone en el equívoco de un largo, casi eterno, silencio sepulcral...
- El asedio del entorno, inflexible marco de eventualidades irrefrenables, sucede en ritmos dispares. Es por eso que, tal como pólvora vírgen, sabemos que siempre habrá algún estímulo que lo encienda, regresando dispuesto a buscar sofocarnos...
- Esa palabra, simbolismo de lo extremo decreciente, y breve epitafio de un sentir que muere bruscamente. A su lado, se muestran tímidos capullos florecientes de nuevos rumbos, mas ninguno coincidente con aquel tan deseado, y que acaba de ser asesinado...
- Los obtusos pensares, los febriles sentires y la resplandecencia del aura se corrompen ante aquel particular ocaso, deseosos de un próximo nuevo amanecer, pero renuentes ante el inminente crepúsculo; son víctimas sensibles del tiempo y su paso, que todo lo alimenta, pero todo lo desnutre...
- Tal vez el Latín o el Arameo sean lenguas en desuso, virtualmente muertas... pero, las prefiero antes que los jeroglíficos posturales. Utilizar un idioma "vivo" no implica que lo comprendamos más que cualquier antiguo lenguaje cuneiforme...
- ¿Qué es un insulto? No son ni palabras, ni actos de mala fe. Creo que el verdadero insulto es el que logra enfrentar cuerpo y alma... Según el resultado, si tan sólo existiera alguno, sería el agravio más humillante...
- Una pregunta trasciende las heridas... Una que todo lo ve, y todo lo congela, en el rito de las vergüenzas pasadas; nace inquiriendo, salvaje e impiadosa, en busca de razones que no oye, sino que seguramente supone en el equívoco de un largo, casi eterno, silencio sepulcral...
- El asedio del entorno, inflexible marco de eventualidades irrefrenables, sucede en ritmos dispares. Es por eso que, tal como pólvora vírgen, sabemos que siempre habrá algún estímulo que lo encienda, regresando dispuesto a buscar sofocarnos...
- Esa palabra, simbolismo de lo extremo decreciente, y breve epitafio de un sentir que muere bruscamente. A su lado, se muestran tímidos capullos florecientes de nuevos rumbos, mas ninguno coincidente con aquel tan deseado, y que acaba de ser asesinado...
martes, 22 de marzo de 2011
Frases varias, vol. I
Un humilde rejunte de frases propias que, por H o por B, fueron brotando sin querer, pero grabadas sin olvidar.
- En el medio del arte hay pasiones y miradas(*), tal vez porque los suspiros sobran, y los sueños son creados por las dichas que añoramos, mas no las que obtenemos... quizás, y sólo quizás, esa sea la única relación entre los sueños y el arte, el hecho de vivir a través de nuestros sentidos...
- Veo que todos somos máquinas de sueños; sueños que nacen y se elevan, alejándose cada vez un poco más. Me pregunto cúantos se nos habrán escapado, sólo por no animarnos a pinchar esas burbujas de incertidumbre, dentro de las cuales se alejan nuestros más profundos suspiros. Es un autoatentado tan inherente a nuestra humanidad... Si fuéramos lo que soñamos, otras serían las historias que hoy escribimos.
- A veces la razón y el corazón compiten por obnubilarse entre sí, cegados por el egoismo nacido de la mutua incomprensión. Pero esta es mucho más que una curiosa pulseada, porque no solamente sujetan una mano adversaria, sino un ramillete de nuestros sentires.
- Las ilusiones tienden a desaparecer en cuanto nos arrimemos a mirarlas de cerca. Creo que es la verdadera esencia de las mismas, lo que las mantiene vírgenes ante el acosador manoseo de quienen se atrevieran a transmutarlas de sueños a realidades. Si no fuera así, no serían ilusiones...
- Las decisiones más difíciles nacen del sangrado de un viejo tintero, del llanto atrapado en un recuerdo, o quizás del laberinto infinito de las conciencias... las demás decisiones, sólo son trámites imperativos, pero con más tiempo de reflexión encima que un mero automatismo.
- A veces no se si vivo o sólo lucho por seguir existiendo; no se si respiro o intercambio aire con el entorno; no se si tengo sueños o deliro realidades infactibles... Es en el por qué de una existencia, que se debaten las dualidades en que la vida y la inexactitud sensorial convergen y se distorsionan...
(*) El principio de la frase me es ajeno; luego del llamado, el complemento es de autoría propia.
- En el medio del arte hay pasiones y miradas(*), tal vez porque los suspiros sobran, y los sueños son creados por las dichas que añoramos, mas no las que obtenemos... quizás, y sólo quizás, esa sea la única relación entre los sueños y el arte, el hecho de vivir a través de nuestros sentidos...
- Veo que todos somos máquinas de sueños; sueños que nacen y se elevan, alejándose cada vez un poco más. Me pregunto cúantos se nos habrán escapado, sólo por no animarnos a pinchar esas burbujas de incertidumbre, dentro de las cuales se alejan nuestros más profundos suspiros. Es un autoatentado tan inherente a nuestra humanidad... Si fuéramos lo que soñamos, otras serían las historias que hoy escribimos.
- A veces la razón y el corazón compiten por obnubilarse entre sí, cegados por el egoismo nacido de la mutua incomprensión. Pero esta es mucho más que una curiosa pulseada, porque no solamente sujetan una mano adversaria, sino un ramillete de nuestros sentires.
- Las ilusiones tienden a desaparecer en cuanto nos arrimemos a mirarlas de cerca. Creo que es la verdadera esencia de las mismas, lo que las mantiene vírgenes ante el acosador manoseo de quienen se atrevieran a transmutarlas de sueños a realidades. Si no fuera así, no serían ilusiones...
- Las decisiones más difíciles nacen del sangrado de un viejo tintero, del llanto atrapado en un recuerdo, o quizás del laberinto infinito de las conciencias... las demás decisiones, sólo son trámites imperativos, pero con más tiempo de reflexión encima que un mero automatismo.
- A veces no se si vivo o sólo lucho por seguir existiendo; no se si respiro o intercambio aire con el entorno; no se si tengo sueños o deliro realidades infactibles... Es en el por qué de una existencia, que se debaten las dualidades en que la vida y la inexactitud sensorial convergen y se distorsionan...
(*) El principio de la frase me es ajeno; luego del llamado, el complemento es de autoría propia.
lunes, 31 de enero de 2011
Seducción infiel
Vienes a mi, insolente,
cargada tu espalda
de años felices
hoy desvanecidos, desdibujados,
casi adversos.
Traicionas tu integridad
con ese escape
tangente a tu mundo;
horas que recuerdos son
y hoy se marchitan.
Evades tus culpas,
lo carnal del ser
invoca tus instintos,
necesitas lo que no tienes,
sentirte viva de nuevo.
Un audaz asomo
al mundo prohibido,
el social fantasma
persigue tus pasos sinuosos
trepando tu cuello.
Lanzada en cacería
reluciendo virtuosidades,
armas sutiles, seducción,
la esencia de tu femineidad
fluye por tus poros.
Y buscas la entrega
a las fauces hambrientas
de tu cuerpo.
Seré tu víctima hoy,
ese es nuestro destino...
cargada tu espalda
de años felices
hoy desvanecidos, desdibujados,
casi adversos.
Traicionas tu integridad
con ese escape
tangente a tu mundo;
horas que recuerdos son
y hoy se marchitan.
Evades tus culpas,
lo carnal del ser
invoca tus instintos,
necesitas lo que no tienes,
sentirte viva de nuevo.
Un audaz asomo
al mundo prohibido,
el social fantasma
persigue tus pasos sinuosos
trepando tu cuello.
Lanzada en cacería
reluciendo virtuosidades,
armas sutiles, seducción,
la esencia de tu femineidad
fluye por tus poros.
Y buscas la entrega
a las fauces hambrientas
de tu cuerpo.
Seré tu víctima hoy,
ese es nuestro destino...
domingo, 26 de diciembre de 2010
El corte
Algo falló. No entendiste mis intenciones, ni yo comprendí tu fragilidad. Ambos somos culpables de esta ruptura, tan posible como humana. Y tras ella, el dolor compartido.
Causarte daño me causa daño; verte callar de golpe me paraliza, despojándome al instante del frenesí festivo de tu cuello... Nunca creí que esto pasaría, lo admito. Uno tiende a pensar que ciertas tragedias son y serán siempre ajenas y lejanas, pero hoy caigo en cuenta que no.
Te pido perdón, si realmente soy parte de tu rechazo. Es que pensarme dentro del problema me duele; es casi un cuchillo caliente que se entierra en mi mano, adicta del deseo de tu cuerpo. Pero no me resigno a creer que soy el único artífice de tu herida. No lo acepto, no... Tiene que tener de tu parte también.
Pensar que fui advertido y aconsejado para que esto no pase... Pero la irreverencia de quien no quiere entender es una de mis más imparciales cualidades, y lo acepto, hoy más dolorosamente que nunca. Aquellos que supieron y se atrevieron a opinar, hoy ya no importan, pues acaban de ser desoídos, y, como toda memoria que se desvanece, ya no sirven con el acto consumado.
Verte ahí, entre gritos dispersos, con esa herida en el cuello que te calla, y mi mano como ejecutora del corte, es ahora nuestro único presente. Pronto llegarán visitas que vienen a vernos, a ambos por igual, y no podrás ya decirles más que los incompletos gemidos que ahora vociferás. Te verán tendida a un lado, callada, tiesa e inútil... y sin dudas, notarán ese corte definitivo.
* * *TIMBRE* * *
Tarde... ya estan acá, dispuestos a inquirir sobre tu notoria herida...
- "...che Gaby, cortaste cuerda", me dice un amigo mientras examina la guitarra.
- "Si, hace unos minutos... Y bueh, cosas que pasan, que le vamos a hacer", le respondí...
Causarte daño me causa daño; verte callar de golpe me paraliza, despojándome al instante del frenesí festivo de tu cuello... Nunca creí que esto pasaría, lo admito. Uno tiende a pensar que ciertas tragedias son y serán siempre ajenas y lejanas, pero hoy caigo en cuenta que no.
Te pido perdón, si realmente soy parte de tu rechazo. Es que pensarme dentro del problema me duele; es casi un cuchillo caliente que se entierra en mi mano, adicta del deseo de tu cuerpo. Pero no me resigno a creer que soy el único artífice de tu herida. No lo acepto, no... Tiene que tener de tu parte también.
Pensar que fui advertido y aconsejado para que esto no pase... Pero la irreverencia de quien no quiere entender es una de mis más imparciales cualidades, y lo acepto, hoy más dolorosamente que nunca. Aquellos que supieron y se atrevieron a opinar, hoy ya no importan, pues acaban de ser desoídos, y, como toda memoria que se desvanece, ya no sirven con el acto consumado.
Verte ahí, entre gritos dispersos, con esa herida en el cuello que te calla, y mi mano como ejecutora del corte, es ahora nuestro único presente. Pronto llegarán visitas que vienen a vernos, a ambos por igual, y no podrás ya decirles más que los incompletos gemidos que ahora vociferás. Te verán tendida a un lado, callada, tiesa e inútil... y sin dudas, notarán ese corte definitivo.
Tarde... ya estan acá, dispuestos a inquirir sobre tu notoria herida...
- "...che Gaby, cortaste cuerda", me dice un amigo mientras examina la guitarra.
- "Si, hace unos minutos... Y bueh, cosas que pasan, que le vamos a hacer", le respondí...
lunes, 20 de diciembre de 2010
Tan cerca, tan lejos...
Tu piel, también mi piel,
tras centímetros inagotables,
que consumen, infranqueables,
los instantes compartidos.
Estando cerca, muy cerca,
casi tocándonos de a poco,
propiciando el fuego, un foco
que no llegamos a encender.
Estamos a una distancia
tan pequeña, casi una tangente,
pero enorme, y tan insolente
que nos conforma con las voces...
Voces que ríen y hablan,
auguran calidez casi infinita,
pero son flor que se marchita
pues no sacian nuestras ansias.
¿Conforman al hambriento
las semillas de un trigal?
Es tácita la desdicha sin igual,
lo más incoprensible del sentir.
Meditando esa respuesta,
buscándole una explicación,
no hay lógica, no hay razón,
que condene nuestro paralelismo.
Entonces reaparece un dilema
otra vez desvelando mi mente...
Aún no me explico cómo la gente
puede estar cerca, pero tan lejos...
tras centímetros inagotables,
que consumen, infranqueables,
los instantes compartidos.
Estando cerca, muy cerca,
casi tocándonos de a poco,
propiciando el fuego, un foco
que no llegamos a encender.
Estamos a una distancia
tan pequeña, casi una tangente,
pero enorme, y tan insolente
que nos conforma con las voces...
Voces que ríen y hablan,
auguran calidez casi infinita,
pero son flor que se marchita
pues no sacian nuestras ansias.
¿Conforman al hambriento
las semillas de un trigal?
Es tácita la desdicha sin igual,
lo más incoprensible del sentir.
Meditando esa respuesta,
buscándole una explicación,
no hay lógica, no hay razón,
que condene nuestro paralelismo.
Entonces reaparece un dilema
otra vez desvelando mi mente...
Aún no me explico cómo la gente
puede estar cerca, pero tan lejos...
jueves, 2 de diciembre de 2010
Adiós, Nonino...
Lo oigo llorar
entre ciegos rincones.
Naces, vives y mueres,
causa y obra del querer
más profundo y hondo.
Lágrimas de paz
se escurren sobre tí,
brotan de los dedos
que motivan tu cantar,
anhelos de libertad.
Susurros armónicos.
Disonancias y palabras
rudas, tan fuertes
como cientos de gritos,
dirígense hacia mí.
Es ese, tu llanto,
alma de Buenos Aires,
cuerpo del puro arrabal
vivo y ardiente,
recuerdos de identidad.
Corpóreo y audible
ese pesar hecho canción.
Bandoneón eterno, libre,
dueño y amo del tiempo,
registra hoy tu sentir.
Cante señor, cante,
libérele de prisión.
Cautiva en ese fuelle
la canción de despedida
de ese, nuestro Nonino...
entre ciegos rincones.
Naces, vives y mueres,
causa y obra del querer
más profundo y hondo.
Lágrimas de paz
se escurren sobre tí,
brotan de los dedos
que motivan tu cantar,
anhelos de libertad.
Susurros armónicos.
Disonancias y palabras
rudas, tan fuertes
como cientos de gritos,
dirígense hacia mí.
Es ese, tu llanto,
alma de Buenos Aires,
cuerpo del puro arrabal
vivo y ardiente,
recuerdos de identidad.
Corpóreo y audible
ese pesar hecho canción.
Bandoneón eterno, libre,
dueño y amo del tiempo,
registra hoy tu sentir.
Cante señor, cante,
libérele de prisión.
Cautiva en ese fuelle
la canción de despedida
de ese, nuestro Nonino...
miércoles, 24 de noviembre de 2010
El infante
Un niño. Una mesa amplia, robusta e imponente delante suyo. Un rústico rompecabezas a medio armar, desplegado aleatoriamente, mezclado por el destino incierto que todo lo sacude. Pero no. Ya no es un rompecabezas, por más que tome su forma en este mundo material, para mostrarse presente y tangible. No. Eso ahora es algo más complejo que simples formas de sinuosos contornos, que buscan desesperados esa otra parte que le de sentido a su existencia. No. Eso ahora es un reto.
Un niño. Una mesa amplia, robusta e imponente delante suyo. Un reto a medio definir, esquivo de las certezas tan necesarias, un dominio apropiado por la inexactitud de la volátil carencia de pistas. Un mapa sin brújula, tal como el centro del amplio mar, es lo más cercanamente asemejable. Un reto que reposa inerte, pero hambriento de tiempos que se consumen al ser fagocitados por él y su esquiva resolución. Una pieza. Otra pieza. Cientos de piezas. Todas sobre una mesa que no es una mesa, sino una vida.
Un niño. Una vida, en la cual reposan los cientos de piezas que conforman un reto. Una vida muda y sumisa, aguardando impaciente el final del solitario, casi macabro, pasatiempo, harta ya del danzar de las piezas y figuras inconexas, que pareciera no tener fin. Un rompecabezas de una imagen móvil, animada como una película de cine mudo. Una burla a la conciencia de quien observa atentamente, acompañado por los sueños de resolver ese sádico juego, que segundo a segundo lucha por mantenerse inconcluso.
Un niño. Una enorme atadura enclavada a su pequeña muñeca. Una cadena de eslabones grises, que lo aferra a la mesa, pero también a su irreverente desafío. Un amarre sólido, forjado de convicciones profundas y de nobles valores, aleados íntimamente a trozos de sueños rotos e ignoradas virtudes. Se encuentra preso de sus propias obsesiones, gravitando y deambulando cual fantasmas a mediodía. Y a su alrededor, ve adultos por doquier, observándolo cautivo, algunos sumidos en compasión, otros en burlonas caras de gozo.
Pero a todos por igual oye decirse entre sí, siempre señalando: "mirá esa mesa, aunque no parece una mesa... sobre ella hay un extraño rompecabezas... pero que no es tal... y mirá, a un costado hay un niño encadenado... ¡ah, si, es cierto! pero no, ese no es un niño..."
Un niño. Una mesa amplia, robusta e imponente delante suyo. Un reto a medio definir, esquivo de las certezas tan necesarias, un dominio apropiado por la inexactitud de la volátil carencia de pistas. Un mapa sin brújula, tal como el centro del amplio mar, es lo más cercanamente asemejable. Un reto que reposa inerte, pero hambriento de tiempos que se consumen al ser fagocitados por él y su esquiva resolución. Una pieza. Otra pieza. Cientos de piezas. Todas sobre una mesa que no es una mesa, sino una vida.
Un niño. Una vida, en la cual reposan los cientos de piezas que conforman un reto. Una vida muda y sumisa, aguardando impaciente el final del solitario, casi macabro, pasatiempo, harta ya del danzar de las piezas y figuras inconexas, que pareciera no tener fin. Un rompecabezas de una imagen móvil, animada como una película de cine mudo. Una burla a la conciencia de quien observa atentamente, acompañado por los sueños de resolver ese sádico juego, que segundo a segundo lucha por mantenerse inconcluso.
Un niño. Una enorme atadura enclavada a su pequeña muñeca. Una cadena de eslabones grises, que lo aferra a la mesa, pero también a su irreverente desafío. Un amarre sólido, forjado de convicciones profundas y de nobles valores, aleados íntimamente a trozos de sueños rotos e ignoradas virtudes. Se encuentra preso de sus propias obsesiones, gravitando y deambulando cual fantasmas a mediodía. Y a su alrededor, ve adultos por doquier, observándolo cautivo, algunos sumidos en compasión, otros en burlonas caras de gozo.
Pero a todos por igual oye decirse entre sí, siempre señalando: "mirá esa mesa, aunque no parece una mesa... sobre ella hay un extraño rompecabezas... pero que no es tal... y mirá, a un costado hay un niño encadenado... ¡ah, si, es cierto! pero no, ese no es un niño..."
martes, 23 de noviembre de 2010
Cosas que pasan...
Las cosas pasan. Quién sabe cómo o por qué, pero pasan, y obviando cualquier interrogante. Es curioso ver como, caprichos del subconsciente mediante, las cosas se deforman, se reinterpretan o redibujan a gusto y disgusto. Las cálidas sonrisas se convierten en caricias intangibles... el brillo de los ojos parecen ser puertas a un paraíso lejano, que nos condena a la mera admiración... hasta los gestos más irrelevantes pasan a ser señas cómplices que portan sueños rezagados en un mundo de hostilidades.
A veces, la fría pero cierta lógica tiende a desaparecer, se refugia de los impulsos del soñador empedernido, indignada y resignada a observar como cientos de preceptos se corrompen al unísono, desafiando todas las probabilidades, enfrentando incoherencias y asumiendo negligencias... Impulsos tan vivos como irreverentes, cargados de sorna y prepotencia, luchando descaradamente para validarse, demostrar que no todo lo pensado está dicho, ni que todo lo dicho responde a lo pensado.
Estos sinceros brotes de rebelión, envueltos en mantos de irreflexiónes e insensateces, a veces parecen salir pateando todo en su camino, en ese tránsito corto pero intenso situado entre los oídos. Son rebeldes con causa y comandante, con origen y sentido, de pasos firmes y puños apretados. Solamente limitados por la profundidad y claridad de nuestros propios sueños, es como tener un batallón de impetuosos sentires merodeando dentro de sí. Y lo logran, al menos fracciones de segundos en las que plantan la semilla de una confusión.
Y es donde la lógica retoma la voz de mando, ese mismo punto en que ese grano de insensatez es clavado. Como soldado que intenta desactivar una bomba, el tiempo urge cuando la provocadora semilla no tiene ningún otro camino más que crecer a sus anchas, y esparcir su propia falta de identidad. Respirando de su propia cobija y presa, las raices expanden y afianzan las cuestiones sin resolver. Puntos oscuros en la conciencia, torbellinos voraces que no avanzan, pero ceden cada vez menos espacios...
...Cuándo pasará esta sensación, si tan sólo lo supiera...
A veces, la fría pero cierta lógica tiende a desaparecer, se refugia de los impulsos del soñador empedernido, indignada y resignada a observar como cientos de preceptos se corrompen al unísono, desafiando todas las probabilidades, enfrentando incoherencias y asumiendo negligencias... Impulsos tan vivos como irreverentes, cargados de sorna y prepotencia, luchando descaradamente para validarse, demostrar que no todo lo pensado está dicho, ni que todo lo dicho responde a lo pensado.
Estos sinceros brotes de rebelión, envueltos en mantos de irreflexiónes e insensateces, a veces parecen salir pateando todo en su camino, en ese tránsito corto pero intenso situado entre los oídos. Son rebeldes con causa y comandante, con origen y sentido, de pasos firmes y puños apretados. Solamente limitados por la profundidad y claridad de nuestros propios sueños, es como tener un batallón de impetuosos sentires merodeando dentro de sí. Y lo logran, al menos fracciones de segundos en las que plantan la semilla de una confusión.
Y es donde la lógica retoma la voz de mando, ese mismo punto en que ese grano de insensatez es clavado. Como soldado que intenta desactivar una bomba, el tiempo urge cuando la provocadora semilla no tiene ningún otro camino más que crecer a sus anchas, y esparcir su propia falta de identidad. Respirando de su propia cobija y presa, las raices expanden y afianzan las cuestiones sin resolver. Puntos oscuros en la conciencia, torbellinos voraces que no avanzan, pero ceden cada vez menos espacios...
...Cuándo pasará esta sensación, si tan sólo lo supiera...
lunes, 15 de noviembre de 2010
Intento componer...
...frases que reflejen la vida, como un charco de agua cristalina, donde las realidades son tan visibles como deformables, en olas que sólo el destino podría predecir
...porque escribo lo que creo, creo lo que siento, y siento lo que vivo, formando ese círculo mágico que enmarca la sinceridad del hombre
...esa melodía que nunca disguste tararear, siendo cálido reflejo de un bienestar siempre presente, abrazando el alma en un íntimo momento de paz espiritual
...desde el más dulce de los requiems hasta la más salvaje de las marchas ornamentales, abarcando ese sinfin de emociones que un ser puede llegar a contener
...textos en párrafos breves y compactos, pero a su vez amplios y abiertos, soltando las mentes y liberando los sueños de quienes los leen, aportando de sí en cada uno de ellos
...para liberar cientos de ataduras, aquellas que acosan omnipresentes pero sumidas en el sonoro silencio de lo más profundo del ser, manifiestas cadenas que no terminan de ceder
...para describir eso que no se describe, y para decir todo lo que no se dice; cientos de cosas cubiertas bajo mantos de pudor esperan por su turno para alcanzar la libertad
...porque me gusta intentarlo, aunque todavía no me salga nada...
...porque escribo lo que creo, creo lo que siento, y siento lo que vivo, formando ese círculo mágico que enmarca la sinceridad del hombre
...esa melodía que nunca disguste tararear, siendo cálido reflejo de un bienestar siempre presente, abrazando el alma en un íntimo momento de paz espiritual
...desde el más dulce de los requiems hasta la más salvaje de las marchas ornamentales, abarcando ese sinfin de emociones que un ser puede llegar a contener
...textos en párrafos breves y compactos, pero a su vez amplios y abiertos, soltando las mentes y liberando los sueños de quienes los leen, aportando de sí en cada uno de ellos
...para liberar cientos de ataduras, aquellas que acosan omnipresentes pero sumidas en el sonoro silencio de lo más profundo del ser, manifiestas cadenas que no terminan de ceder
...para describir eso que no se describe, y para decir todo lo que no se dice; cientos de cosas cubiertas bajo mantos de pudor esperan por su turno para alcanzar la libertad
...porque me gusta intentarlo, aunque todavía no me salga nada...
martes, 9 de noviembre de 2010
Luna de Buenos Aires
Alta la Luna, dueña de los cielos nocturnos para todos quienes tenemos la dicha de observarla. Reina de la inmensidad, desamparada de la luz solar fugitiva, se agobia por la intensa luminosidad de la insomne urbe. La noche ya no le pertenece; el arrebato soberbio, casi violento, del alumbrado, pertenece ahora a la masiva aglomeración de radiantes luceros de mercurio.
Hasta hace no tanto, la Luna solía marcar el principio de una noche. Majestuoso reloj natural, acompasado a las estaciones y los climas, siempre parte del desfile astral que el universo pone a nuestra disposición. Consejera de poetas, vigía de románticos incurables, guía infaltable de cientos de marinos, e imagen idolatrada por quienes adoran a las deidades celestiales...
Pero una cierta noche, su brillo dejó de iluminar con su manto de plata, ante todo aquello que le rendía homenaje. Su resplandor comenzó a diluirse entre cientos de orbes de cristal, luminosos como estrellas a escala diminuta. Y es que el hombre, tal vez celoso de su imperio eterno ante las puertas de la inmensidad, decidió prescindir de ella con fríos reemplazos, orgullo de su tecnología y reliquia de su vanidad.
Seguramente con lástima ante la irreverente displicencia de la raza humana, abrazada durante cientos de años por su cálida aura, la Luna decidió inhibirse. Ya su plateado afecto no era correspondido, sino súbitamente desestimado por los sucesores de aquellos que, en untuosos arrebatos de pasión, tanta pleitesía le habían demostrado. Es que no hay peor agravio para quien fuera amado, que el renegar ajeno sobre la propia existencia.
Y así es que, en las más grandes ciudades, la Luna empequeñece en la oscura noche, advirtiendo a las estrellas que no intenten asomarse. Parece mentira, que un mero satélite natural parezca tan humano...
Hasta hace no tanto, la Luna solía marcar el principio de una noche. Majestuoso reloj natural, acompasado a las estaciones y los climas, siempre parte del desfile astral que el universo pone a nuestra disposición. Consejera de poetas, vigía de románticos incurables, guía infaltable de cientos de marinos, e imagen idolatrada por quienes adoran a las deidades celestiales...
Pero una cierta noche, su brillo dejó de iluminar con su manto de plata, ante todo aquello que le rendía homenaje. Su resplandor comenzó a diluirse entre cientos de orbes de cristal, luminosos como estrellas a escala diminuta. Y es que el hombre, tal vez celoso de su imperio eterno ante las puertas de la inmensidad, decidió prescindir de ella con fríos reemplazos, orgullo de su tecnología y reliquia de su vanidad.
Seguramente con lástima ante la irreverente displicencia de la raza humana, abrazada durante cientos de años por su cálida aura, la Luna decidió inhibirse. Ya su plateado afecto no era correspondido, sino súbitamente desestimado por los sucesores de aquellos que, en untuosos arrebatos de pasión, tanta pleitesía le habían demostrado. Es que no hay peor agravio para quien fuera amado, que el renegar ajeno sobre la propia existencia.
Y así es que, en las más grandes ciudades, la Luna empequeñece en la oscura noche, advirtiendo a las estrellas que no intenten asomarse. Parece mentira, que un mero satélite natural parezca tan humano...
viernes, 5 de noviembre de 2010
Recuerdos impropios
Fulgor interior; reanimados sentires impulsores de los más salvajes e innatos deseos, rejuvenecen invocados tal vez por su largo silencio, o presos de los sentidos que rigen y gobiernan sobre sus tensas cadenas, amarrando y esclavizando, mas nunca domando su nativa furia. Quién sabe cómos y porqués... solo nos limitamos a saber que ahí están, latiendo al compás del corazón que los alimenta.
Irrefrenables memorias que no lo son, modeladas y vividas por seres que no las han vivido, sino que aparecen sentidas en lo más profundo de la esencia, tan ciertas como humanas. Constituyen a la vez cautivas y captoras, expectantes y cautelosas de su propio respirar, confundiendo e ignorando espacios y tiempos que todo lo determinan menos su vital razón existencial.
Fogoneras de impaciencias y tensiones, alimento de dichas y pesares, un péndulo constante de la marcha de la vida; poder de voz y voto, aunque desborde irracionalidad y descarte opiniones. Vive en mi, en ese, en aquel, en ese otro también... es recinto e inquilino simultáneamente en todas partes, sumiso algunas veces e insostenible otras tantas.
A veces siento que me ganan la espalda, estos recuerdos ajenos a mi, grabados a fuego tan por dentro que serían imposibles de extirpar, buscando cobrar su paga de libertad, nunca antes satisfecha. Submundo humano inmerso en las profundidades, fundido en cada uno de nosotros, forjando gran parte de las piezas de la maquinaria que nos mantiene despiertos. Tan poderosas son estas memorias...
Al dar sus primeros movimientos avivados por instinto, luego sometidos por la falta de fe, esos inmemoriales recuerdos fueron encarcelados finalmente en una celda de hielo, donde todo aquello que no brilla termina por morir. El fuego de la justa insurrección los mantuvo a duras penas vivos, aunque frágiles, emitiendo una cansina luz sin alcanzar a desvanecerse jamás... aún sedientos de sueños, y tatuados de crueles azotes, siguen vivos...
Viven, porque aún pese a todo, vivimos pegados a ellos. Sueñan, porque somos nosotros quienes soñamos, haciéndolos parte de los mismos. Iluminan, porque somos luceros plantados en el tiempo que el destino nos otorga, luchando por iluminar nuestros caminos mutuamente... Y todo eso estas memorias lo saben, porque pese a todo son recuerdos que no se recuerdan, pero que son herencia directa del mágico polvo de estrellas que rige nuestro origen y nuestro fin en este universo...
Irrefrenables memorias que no lo son, modeladas y vividas por seres que no las han vivido, sino que aparecen sentidas en lo más profundo de la esencia, tan ciertas como humanas. Constituyen a la vez cautivas y captoras, expectantes y cautelosas de su propio respirar, confundiendo e ignorando espacios y tiempos que todo lo determinan menos su vital razón existencial.
Fogoneras de impaciencias y tensiones, alimento de dichas y pesares, un péndulo constante de la marcha de la vida; poder de voz y voto, aunque desborde irracionalidad y descarte opiniones. Vive en mi, en ese, en aquel, en ese otro también... es recinto e inquilino simultáneamente en todas partes, sumiso algunas veces e insostenible otras tantas.
A veces siento que me ganan la espalda, estos recuerdos ajenos a mi, grabados a fuego tan por dentro que serían imposibles de extirpar, buscando cobrar su paga de libertad, nunca antes satisfecha. Submundo humano inmerso en las profundidades, fundido en cada uno de nosotros, forjando gran parte de las piezas de la maquinaria que nos mantiene despiertos. Tan poderosas son estas memorias...
Al dar sus primeros movimientos avivados por instinto, luego sometidos por la falta de fe, esos inmemoriales recuerdos fueron encarcelados finalmente en una celda de hielo, donde todo aquello que no brilla termina por morir. El fuego de la justa insurrección los mantuvo a duras penas vivos, aunque frágiles, emitiendo una cansina luz sin alcanzar a desvanecerse jamás... aún sedientos de sueños, y tatuados de crueles azotes, siguen vivos...
Viven, porque aún pese a todo, vivimos pegados a ellos. Sueñan, porque somos nosotros quienes soñamos, haciéndolos parte de los mismos. Iluminan, porque somos luceros plantados en el tiempo que el destino nos otorga, luchando por iluminar nuestros caminos mutuamente... Y todo eso estas memorias lo saben, porque pese a todo son recuerdos que no se recuerdan, pero que son herencia directa del mágico polvo de estrellas que rige nuestro origen y nuestro fin en este universo...
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