Mostrando entradas con la etiqueta TRIM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TRIM. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de octubre de 2010

El sueño azul

Y érase una vez un sueño... un sueño azul... azul como el agua en altamar, o como la inmensidad de los cielos, da igual... un sueño al fin, repleto de los tantos matices que lo decoran y terminan plasmando su mismísima esencia, definiendo el cómo y porqué de su existir. Un sueño que late con vida propia, alimentándose de inextinguibles esperanzas, pujante de libertad dentro su cárcel humana, luchando por salir a la luz.

Liberación interior, magia desatada, posteridad intelectual, desahogo de creatividad... algunos sueños pueden acarrear tantas ilusiones, que serían imposibles de enumerar. Y yo vi surgir uno de estos sueños... lo vi tomar forma, corporeidad física en este mundo material y tangible en que vivimos. Un pequeño trozo de cielo, que sin serlo, brilla con sus propias estrellas, aquellas forjadas de ilusiones enlazadas por el tiempo.

Un CD, hoy convertido en la viva reencarnación de un sueño anhelado, reluce en mis manos, con una dimensión lejanamente comparable a un simple producto informático. Se trata de un diamante en bruto, una gema que carece de tratamientos superficiales, siendo el más claro ejeplo de que, por más que la sencillez apremie en el disco completo, una joya no deja de ser una joya, aún sin todo el maquillaje tan a la moda.

Una a una, las pistas se van sucediendo. Viejos clásicos que, paradójicamente, nunca envejecen. Jóvenes versiones de añorables íconos del jazz, la bossanova y el blues, resurgen intactas de magia, y vírgenes de adiciones y retoques actualmente típicos, ajenos todos a su verdaderas esencias. Transmiten un claro mensaje, tristemente no demasiado comprendido hoy en día, pero tan válido como siempre. Cálido y tierno como un susurro entre enamorados, pero sólido y tenaz como un guerrero... un disco forjado con un gran carácter expresivo.

La obra es, además, un particular llamado a escuchar y compartir las creaciones propias de los autores. Puntos que, pese a ser minoría en la compisición del álbum, superan la calidad de los clásicos mencionados. Un desparramo de talento, canalizado sabiamente, de la mejor manera que podría enfocarse. Temas donde la emotividad no obscurece el brillo, y la rítmica delicada no se convierte en frágil... con un balance que sólo quien escribe por sentimiento puede lograr, y finalmente llegar a transmitir.

Y pensar que esta obra maestra nació como un sueño... un sencillo pero hermoso sueño azul...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Señoras y señores...

Noche porteña, pocas estrellas en el cielo urbano, que ataca el imperio del eterno infinito astral, cegando los mágicos fulgores con sus luces de mercurio. El clima acompaña cediendo la quietud y la calma, enmarcando la velada con la suave brisa nocturna. No hace calor, no hace frío; no llueve, ni tampoco el sol está presente, solo instrumentos regados por doquier, en paredes, suelos y hombros ajenos.

Equipos, vaivenes humanos, aire enriquecido de arte expreso en notas o acordes, acompañan el ritmo que marcan los pasos que deambulan incesantes por los ambientes. Patio abierto, techado tan sólo por la inmensidad del oscuro telon celestial... Sillas, sillas, y más sillas, formando rigurosas filas, dispuestas a contener el aluvión de gente y de música, en partes iguales.

La masa comienza a replegarse sobre los asientos, trayendo y esparciendo, contribuyendo a la ansiedad de quienes se disponen a cerrar el binomio del espectáculo propuesto. Nerviosismo, tensión voraz, pero también confianza y deseo de ser lo que se desea ser, y de hacer lo que se viene a hacer... Finalmente, el grupo de gente que dispone de ganas, tiempo y hambre de música queda replegado formado el público de la noche.

...Y la noche comienza... simples muestras del básico arte de la música, que arranca las primeras palmas de la noche, rompiendo con la titánica tarea de la apertura, que, increiblemente, pese a la carga emocional, no logró arrebatar la emoción juvenil de las protagonistas. Y así, sucesivas precencias de pujantes sueños musicales fueron redondeando la noche más especial para quienes empezabamos así nuestra lista de presencias públicas.

Finalmente, la experiencia toma el mando, con una breve y contundende actuación del gran dúo TRIM, en las cuales reviven piezas conocidas pero no por eso menos espectaculares, ejemplos de ejecución con sentimiento y entrega total. Y la velada termina con una contribución de la banda invitada Mar Aun, una verdadera joya que logra sorprender con su sólida mecánica compositiva y su dulce combinatoria de instrumentación, un muy valioso descubrimiento para quienes amamos la música.

En fin, sólo me queda la certeza de que deseo que se repita alguna vez la maravilla del evento...

lunes, 14 de junio de 2010

Una vez más, TRIM

Era tarde ya, un sábado húmedo... el aire ganado por la bruma espesa sorprendía a quienes se dignaban a tomar el rol de transeúntes de la noche porteña. El frío impiadoso hasta el día anterior, había cedido su lugar, ausentándose para dar paso al agua en suspensión. La noche había llegado un par de horas antes, en su rauda manera de actuar durante estas épocas del año.

Nada de eso importó. La fiesta se preparaba, una vez más convocando amigos y no tanto, conformando ese grupo especial de seres renegados a ser descubiertos por la euforia comercial que se vive en nuestros días. Flujo de arte, mezcla de música y letras, calidez humana, sensaciones fraternales y amistad en el aire... ingredientes del cóctel que se prepara en este tipo de eventos.

Convenientemente distribuídas, las obras eran expuestas por los eruditos urbanos de la materia. Dedos ágiles, con sus correspondientes oidos certeros, dotados del buen gusto que sólo el tiempo y la experiencia en el arte de la música suelen regalar, endulzando tímpanos, generando arte ajeno revitalizado, hoy hecho tema instrumental, con ayuda de esa fiel compañera, llamada "guitarra"... Ya nada quedaba en las mentes sobre el hostil clima de la noche otoñal.

El rincón literario, origen, motivo y causa de la cita en cuestión, se hizo oir entre voces en silencio, acalladas por el respeto a la materia, a la experiencia, al arte cotidiano que se envuelve por mantos de palabras, todas entretejidas en el telar de la mente poeta y soñadora. Relatos que plasman realidades, sueños de juventud, críticas a la vida moderna, y tantas otras cuestiones de lo más variopintas, resonaron en el clima familiar del lugar.

Finalmente, la noche termina. La asistencia se disipa lentamente, retomando el camino hacia sus respectivos hogares, o a donde se constituyan mejores planes para matizar la noche gris... dependerá de quién se trate, pero no importa ahora, sólo de un detalle de trata. Y mientras vuelvo a casa, caminando solitario entre la bruma, acompañado por la medianoche, rememorando lo vivido, sólo me surge una única frase:

"¡Qué lo parió!... que lindo salió todo..."

martes, 8 de junio de 2010

Noche de magia

Noche porteña, teñida de magia. Emplazado sobre el occidental fragmento de la ciudad capital, renovando sus votos de reunión, en un punto donde el arte converge y se desparrama en el ambiente. El aire se carga de paz, y la luz ténue de la sala alberga los oidos que serán extasiados de música... música de calidad, tan bien concebida y tan bien parida... música como la que abriga en invierno, refresca el verano, y nos deja ese "no se que" tan lindo.

Y no es para menos; el dúo TRIM volverá a regalar a quienes estemos dispuestos a aceptarlo, el fabuloso don de la verdadera y más placentera música. El ámbito fraternal, amistoso y hartamente amable, será forzosamente engendrado, rodeado por paredes que vienen absorbiendo melodiosas obras desde hace ya mucho tiempo. Pero esta vez, TRIM no será la única varita desparramando magia...

Cita literaria, idas y venidas de términos más o menos complejos, con mayor o menor sentido, transitando el ambiente en hilos de prosa o en líricos poemas, recitando todo aquello latente por decir, esas canciones por cantar, esos sentimientos por expresar... Será la sorpresa de la noche, sin duda, como todo lo que se anuncia pero no se anticipa; aunque todos sabemos que será una sorpresa más que grata.

No será un espectáculo desbordante, ni exclusivo ni ostentoso, sino tan cálido como un evento puede llegar a ser. Es así que, una vez más, el fino arte de llenar los rincones más sensibles del alma tendrá quienes, al menos por un rato, tomen la posta de tan admirable tarea, y nos demuestren por qué el arte de hacer arte ocupa espacios tan importantes dentro de nuestras sencillas vidas.

lunes, 10 de mayo de 2010

Fiestas musicales

Este fin de semana entregué mi ser a la música. Si, ya se, creía que ya lo había hecho, pero ahora creo que nunca se termina de ceder ese espacio místico ubicado dentro de uno mismo a aquello que uno ama, siente, disfruta...

Viernes a la noche, Green Hell, Villa Devoto... motivado por ver tocar a la banda de una gran persona, conocida durante las horas compartidas en el laboral recinto, llegúe al local preparándome a ver un gran show... y lo fue. Las bandas dejaban, una por una, lo mejor que tenían sobre el escenario, con altos y bajos, alternando inmenso ímpetu musical y calma sonora. Una noche de metal pesado, de ambiente amigable, rodeado de quienes, por pasión y sentimiento, se unen a la fiesta que proponen las bandas "under". Asfixia, Sacred, Volziege, Hellmachine y Magnos... nacientes promesas del heavy nacional.

Y luego, ya el sábado por la noche, todavía temprano, la excelencia musical. Sin hacer gala de un soberbio equipamiento, grandes guitarras, poderosa distorsión ni equipos majestuosos, tan sólo con 2 guitarras acústicas, el dúo TRIM sacudió hasta el último rincón del estudio, al ritmo de los géneros más refinados en lo que perfección compositiva refiere... Bossanova, Jazz y Blues se fueron sucediendo, dando joyas perladas hechas canción. Composiciones propias y no tanto, lograron llenar el corazón de quienes asistimos, movilizando automáticamente cuerpo y alma, al compás de cada tema. Las bromas de por medio no faltaron, motivadas por el ambiente de respeto casi fraternal entre todos los que allí concurrimos. Y para terminar, zapadas completamente aleatorias, para terminar de convertir la cita en una completa fiesta entre amigos desconocidos. Broche de oro para la cena conjunta, que no hizo más que destacar y realzar la unión que la verdadera música logra conformar entre la gente; comprensión, sentido de unidad, humor, buena fe... elementos presentes durante todo el evento.

Y ahora, para resumir todo en lenguaje no-enfermizo, y que todo lo dicho quede resuelto en una simple expresión al alcance de cualquiera, sería:

¡¡La puta madre, que buen finde!!

Dúo TRIM - Blues, Bossanova y Jazz