Y sucedió... casualmente, la antítesis de las cirujías plásticas... la remodelación del espíritu, por sobre la apariencia física y formal... para ella, una de las más lindas que pisa este suelo...
Lo cierto es que su voz ya nunca volverá a ser igual; ese vozarrón potente, que raja los suelos y abre zurcos entre las nubes del poblado cielo, dejará de salir de su ser, para ser reemplazado por susurros mágicos y dulces en iguales proporciones, voces que calman vientos y mareas, animan al triste y restablecen a los heridos, sin perder todo el énfasis que guarda potencialmente dentro de sí...
...o al menos eso espero
Cambio de micrófonos; algo más que reemplazar piezas por repuestos de superiores calidades... El sueño del cambio de tono, de lo dulce de su cantar, de lo potente de su gemir, de poder alcanzar el limbo sonoro máximo, hasta rozar el inframundo con la violencia del mayor de los sismos... espero que así sea...
"Lo único que busco, es que mi sonido sea como quiero, y nada más..." (YO, jeje)
EDIT: Ya está lista, y la verdad, suena de la hostia... Doctor... soy tan feliz!!! (?)
jueves, 25 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
Muere lentamente...
Iba a escribir algo parecido, o al menos con la misma intención, pero me ganaron de mano, veo que ya está todo dicho...
"Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad."
Pablo Neruda
"Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad."
Pablo Neruda
miércoles, 17 de febrero de 2010
Qué hacer...
Qué hacer, cuando el aire es tiempo, y se consume con la bravura del fuego...?
Qué hacer, cuando la noche es día, el día es noche, y las sombras no encuentran donde reposar...?
Qué hacer, cuando por sentir, olvidamos cómo hacer...?
Qué hacer, cuando no se encuentran las palabras para decir lo que queremos...?
Qué hacer, cuando el viento que ayer acariciaba con dulzura, hoy golpea con dureza...?
Qué hacer, cuando la garganta seca, los labios tiesos, los ojos inanimados, nos impiden comunicarnos con aquello que tanto anhelamos...?
Qué hacer, cuando la sangre hierve, al sentir que el cuerpo queda helado...?
Qué hacer, cuando la mística de los cuerpos tiende a desaparecer...?
Qué hacer, cuando la escasa luz del ocaso impide ver el nacimiento de las estrellas...?
Qué hacer, cuando el latir de un corazón sólo produce eco rodeado de soledad...?
Qué hacer, cuando el fuego vital de nuestra vida parece dejar de iluminar...?
Qué hacer, cuando el cruce de las miradas curiosas dejan ese dulce "no se que"...?
Qué hacer, cuando una mano toca la otra, y una sonrisa habla tanto como mil palabras...?
Qué hacer, cuando la lluvia no cesa para dar paso al sol, en aquellos días de primavera...?
Qué hacer, cuando el mundo se resume en un punto, y el universo sólo queda relegado a ser el plano en el que está depositado...?
...qué hacer? Sencillamente, seguir adelante...
Qué hacer, cuando la noche es día, el día es noche, y las sombras no encuentran donde reposar...?
Qué hacer, cuando por sentir, olvidamos cómo hacer...?
Qué hacer, cuando no se encuentran las palabras para decir lo que queremos...?
Qué hacer, cuando el viento que ayer acariciaba con dulzura, hoy golpea con dureza...?
Qué hacer, cuando la garganta seca, los labios tiesos, los ojos inanimados, nos impiden comunicarnos con aquello que tanto anhelamos...?
Qué hacer, cuando la sangre hierve, al sentir que el cuerpo queda helado...?
Qué hacer, cuando la mística de los cuerpos tiende a desaparecer...?
Qué hacer, cuando la escasa luz del ocaso impide ver el nacimiento de las estrellas...?
Qué hacer, cuando el latir de un corazón sólo produce eco rodeado de soledad...?
Qué hacer, cuando el fuego vital de nuestra vida parece dejar de iluminar...?
Qué hacer, cuando el cruce de las miradas curiosas dejan ese dulce "no se que"...?
Qué hacer, cuando una mano toca la otra, y una sonrisa habla tanto como mil palabras...?
Qué hacer, cuando la lluvia no cesa para dar paso al sol, en aquellos días de primavera...?
Qué hacer, cuando el mundo se resume en un punto, y el universo sólo queda relegado a ser el plano en el que está depositado...?
...qué hacer? Sencillamente, seguir adelante...
sábado, 13 de febrero de 2010
El exilio de Azrael
El ocaso se anunciaba a lo lejos en el cielo, en un pequeño hueco que las nubes habían cedido al Rey Sol. Todo alrededor era insano bullicio, movimiento vertiginoso de seres, férreos móviles de colores. Todo eso, lamentablemente tan normal como la sucesión eterna de días y noches que el universo dispuso para nosotros.
Y es que la calle es así... no deja pensar, no deja sentir, no deja ser... sólo deja respirar, pero tan solo para seguir viviendo...
Había sucedido; y le atormentaba pensar lo bobo que había sido, y saber que el final estaba escrito ya mucho antes, y se había mostrado explícitamente en su rostro, para responderle con negación... Nada le quedaba mas que aceptarlo ahora, luego que dicho destino se impusiera con la fuerza de un huracán, concretando su inicial temor, aquel previsto y del que, de modo confiado, había renegado un rato antes.
Sus pensamientos no lo ayudaban. Golpe duro el que recibió; el caos se asentaba en su cabeza y en sus entrañas. Lluvia de estacas, invisibles, inmateriales, que atravesaba su ser... puñales varios, cortando por dentro, donde duele pero no sangra.
No había sido fortuito su castigo. Aventurarse en la boca del lobo tiene sus riesgos, las cosas pueden súbitamente fallar, y él lo sabía, nada lo desliga de su irresponsabilidad en el error. Pero se sabe que de las desgracias se aprende, y decidió al fin aprender por sobre el dolor.
Azrael emprendió el autoexilio esa misma noche. La conciencia lo molestaba de a ratos, pero la firmeza de su andar y la convicción de su proceder impusieron su propio rítmo. Y se alejó... de todo y de todos... Haber recibido un rato antes el beso de Judas dos veces, haber sido atacado por quienes ayer mismo había tendido su mano para ayudar, ser marcado por rencorosas obsesiones... eran varias de las cosas que no quería volver a vivir.
Tenía su propio horizonte al cual apuntar. Reemplazó penurias por proyectos, heridas por fuertes latidos de su corazón, dolor por esperanza en un futuro mejor, y errores por sabiduría. Se alejó solamente con un dulce canto en su voz, prometiendose no volver. Esa fue la última vez que lo vi. Pero al menos déjenme decirles algo... por lo último que supe de él, su exilio ha sido para bien.
Hoy tan sólo sé de Azrael por medio de retazos de información, vaga y distante... Conozco su historia, entiendo su padecer, comprendo que haya decidido no volver aún, y dudo si alguna vez lo hará. Pero sea cual sea su decisión, me ha enseñado que hay cosas de las cuales evidentemente ya no se vuelve, ni aún volviendo... pero que pese a eso, siempre se puede caminar hacia otro horizonte diferente... y mejor.
Y es que la calle es así... no deja pensar, no deja sentir, no deja ser... sólo deja respirar, pero tan solo para seguir viviendo...
Había sucedido; y le atormentaba pensar lo bobo que había sido, y saber que el final estaba escrito ya mucho antes, y se había mostrado explícitamente en su rostro, para responderle con negación... Nada le quedaba mas que aceptarlo ahora, luego que dicho destino se impusiera con la fuerza de un huracán, concretando su inicial temor, aquel previsto y del que, de modo confiado, había renegado un rato antes.
Sus pensamientos no lo ayudaban. Golpe duro el que recibió; el caos se asentaba en su cabeza y en sus entrañas. Lluvia de estacas, invisibles, inmateriales, que atravesaba su ser... puñales varios, cortando por dentro, donde duele pero no sangra.
No había sido fortuito su castigo. Aventurarse en la boca del lobo tiene sus riesgos, las cosas pueden súbitamente fallar, y él lo sabía, nada lo desliga de su irresponsabilidad en el error. Pero se sabe que de las desgracias se aprende, y decidió al fin aprender por sobre el dolor.
Azrael emprendió el autoexilio esa misma noche. La conciencia lo molestaba de a ratos, pero la firmeza de su andar y la convicción de su proceder impusieron su propio rítmo. Y se alejó... de todo y de todos... Haber recibido un rato antes el beso de Judas dos veces, haber sido atacado por quienes ayer mismo había tendido su mano para ayudar, ser marcado por rencorosas obsesiones... eran varias de las cosas que no quería volver a vivir.
Tenía su propio horizonte al cual apuntar. Reemplazó penurias por proyectos, heridas por fuertes latidos de su corazón, dolor por esperanza en un futuro mejor, y errores por sabiduría. Se alejó solamente con un dulce canto en su voz, prometiendose no volver. Esa fue la última vez que lo vi. Pero al menos déjenme decirles algo... por lo último que supe de él, su exilio ha sido para bien.
Hoy tan sólo sé de Azrael por medio de retazos de información, vaga y distante... Conozco su historia, entiendo su padecer, comprendo que haya decidido no volver aún, y dudo si alguna vez lo hará. Pero sea cual sea su decisión, me ha enseñado que hay cosas de las cuales evidentemente ya no se vuelve, ni aún volviendo... pero que pese a eso, siempre se puede caminar hacia otro horizonte diferente... y mejor.
Relato propio
viernes, 12 de febrero de 2010
Esa bendita dicotomía...
Hay una decisión que siempre existe, perdura al tiempo, al espacio, al entorno por más variable que este sea, volviendo una y otra vez a nuestro "día a día", y es la decisión que plantea una clara dicotomía:
"Decir lo que se piensa" VS "Pensar lo que se dice"
Lo cierto es que no es lo mismo... pero carajo, ¡qué parecidos suenan! Y para darse cuenta, hace falta entender el concepto básico claramente de cada uno de los dos términos citados.
Cuando hablamos de "decir lo que se piensa", en realidad esto se encuentra estrechamente ligado a un concepto de "honestidad absoluta", por decirlo de algún modo. O sea, técnicamente sería el transmitir todo aquello que se piensa, sin ocultar, sin premeditar, sin dudar siquiera en que lo que uno dice es fiel reproducción de lo que llegamos a figurarnos en nuestra mente. De este modo, lo que decimos es lo que vemos, percibimos y procesamos, y de esta forma lo "relatamos".
En cambio, cuando decimos "pensar lo que se dice", estamos tratando de manera casi específica con comprometernos a ese momento, instante, o gran lapso de tiempo que nos tomamos para reflexionar aquello que debemos decir, aquello que no debemos decir, aquello que no es necesario decir, aquello que resulta indispensable decir, aquello, aquello, aquello... Esto no implica de ninguna manera que no sea algo perfectamente transparente lo que haya para transmitir, pero nos da ese respiro que necesitamos para estar lo más seguro posible de lo que se dice.
...pero, y entonces, ¿por qué digo que se forma una dicotomía?
Bueno, la razón es simple... no se puede hacer ambas a la vez. Es evidente que para cada cosa que decidimos decir, los caminos son 2 (3, si contamos la opción de callar, sin transmitir opinión o comentario alguno, pero bueno, como se ve, no la consideré, jeje)
A veces, en nuestras vidas cotidianas, mezclamos estos conceptos, armamos un "empaste" con ambos tratando de no quedar encasillados en uno de esos dos carriles... y lo cierto es que ese es un camino válido, pero que tiende a fallar.
¡Cuántas heridas se habrán abierto por pensar que si se dice lo que se piensa, van a pensar que lo que uno dice en realidad no lo pensó, o sinó que tal vez nunca pensó decirlo, pero pasó a pensar en decirlo cuando lo forzaron a decir lo que pensaba!
Que loca es esta vida, que loco el idioma, y que loca la manera de entretejer pensares y decires que tiene la gente...
NOTA: Espero que se note dónde ejemplifiqué el "empaste" de ambas teorías, jejeje
"Decir lo que se piensa" VS "Pensar lo que se dice"
Lo cierto es que no es lo mismo... pero carajo, ¡qué parecidos suenan! Y para darse cuenta, hace falta entender el concepto básico claramente de cada uno de los dos términos citados.
Cuando hablamos de "decir lo que se piensa", en realidad esto se encuentra estrechamente ligado a un concepto de "honestidad absoluta", por decirlo de algún modo. O sea, técnicamente sería el transmitir todo aquello que se piensa, sin ocultar, sin premeditar, sin dudar siquiera en que lo que uno dice es fiel reproducción de lo que llegamos a figurarnos en nuestra mente. De este modo, lo que decimos es lo que vemos, percibimos y procesamos, y de esta forma lo "relatamos".
En cambio, cuando decimos "pensar lo que se dice", estamos tratando de manera casi específica con comprometernos a ese momento, instante, o gran lapso de tiempo que nos tomamos para reflexionar aquello que debemos decir, aquello que no debemos decir, aquello que no es necesario decir, aquello que resulta indispensable decir, aquello, aquello, aquello... Esto no implica de ninguna manera que no sea algo perfectamente transparente lo que haya para transmitir, pero nos da ese respiro que necesitamos para estar lo más seguro posible de lo que se dice.
...pero, y entonces, ¿por qué digo que se forma una dicotomía?
Bueno, la razón es simple... no se puede hacer ambas a la vez. Es evidente que para cada cosa que decidimos decir, los caminos son 2 (3, si contamos la opción de callar, sin transmitir opinión o comentario alguno, pero bueno, como se ve, no la consideré, jeje)
A veces, en nuestras vidas cotidianas, mezclamos estos conceptos, armamos un "empaste" con ambos tratando de no quedar encasillados en uno de esos dos carriles... y lo cierto es que ese es un camino válido, pero que tiende a fallar.
¡Cuántas heridas se habrán abierto por pensar que si se dice lo que se piensa, van a pensar que lo que uno dice en realidad no lo pensó, o sinó que tal vez nunca pensó decirlo, pero pasó a pensar en decirlo cuando lo forzaron a decir lo que pensaba!
Que loca es esta vida, que loco el idioma, y que loca la manera de entretejer pensares y decires que tiene la gente...
NOTA: Espero que se note dónde ejemplifiqué el "empaste" de ambas teorías, jejeje
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