viernes, 27 de julio de 2012

Jardín

En ese fondo, ese jardín
donde la magia es aire
y los sueños, sueños son,
aún espera la hierba,
el dulce rocío de tu alba.

Desprende tu ser el éter
divino de tu calor;
abrazo tierno de una piel
que todo cubre, todo envuelve.

Sólo un manto de luz y paz,
sólo hierba y un tímido alelí
de sedosos pétalos húmedos
en ese fondo seco, olvidado,
donde el tiempo es espera
y la ilusión es tu tierna jaula...


...pero es sólo una jaula

martes, 14 de febrero de 2012

Listas negras

Listas negras, recuento de prohibires,
aquellos prescindibles entes y nombres
que sólo quedan fuera de un camino
por el ripio grosero de la vida.

Esa inhumanidad que subyace adentro
en lo profundo de las entrañas
expone a los celos de la indiferencia
la cruda respuesta a la no pregunta.

Listas negras, sólo listas son,
mas el descarte de lo sobrante nace,
crece y vive en sus tiernos regazos,
para ser un olvido y su poco tiempo.

Pero lo justo es lo que se vive,
y vive aquello que no se detiene,
es por la dinámica de los seres
que las listas siempre son parte de uno...

miércoles, 8 de junio de 2011

Recuerdos

Lo veo, recuerdo, y pienso. Me pienso. Emulando geometrías y sentidos, posturas y gestos, ansiedades e incertidumbres que conforman parte del pasado. Fragmentos de vida latentes en la inmensidad de la historia que entre todos tejemos día a día. Y recuerdo que todavía existen sectores del tiempo quemados alguna vez, pero que se rehusan a desaparecer en la oscuridad de los infatigables olvidos.

Al verlo me ubico justo ahí, donde convergen placeres y torturas. Un espeluznante excalofrío me recorre, atrofiando mis sentidos de un modo que aún no termino de comprender. Reacciona mi cuerpo, salvaje, cabrío, reviviendo cada célula en la que subsiste parte de la inconclusa sapiencia. Es aquel incierto recuerdo el causante del reflejo... una sinfonía no resuelta que pide a gritos un fin.

Recorro por completo la vulgar escena, ya sin distinguir si estoy viendo o recordando. Sucumben mientras las cadenas que sujetan mi inconciencia inherente, y la cordura queda sometida, relegada a la expectación de los eventos que nunca vendrán, porque ya lo han hecho. Es subliminal el castigo, tan violento como efectivo, tan certero como hiriente, dando (como todo golpe maestro) todo su rigor allí donde las guardias son difusas.

Respiro agitadamente ante el nerviosismo. Los estímulos desmedidos exaltan mis sentidos, acariciándome con brutal delicadeza, tal como lo haría un afilado facón peinando mi nuca desprotegida. Y rememoro, muy a mi pesar, aquello a lo que tanto temo. Es ese, mi fantasma inquilino. Lo sé. Susurra a mi oído, por dentro de mi cabeza, donde el eco de la inmensidad sólo logra acentuar las amenazas. Habla con una suavidad digna de quien se sabe vencedor de antemano... y yo lo escucho, deseando locamente que calle.

Todo termina de repente, con tanta celeridad como con la que surgió. Observo mis manos, ahora sudorosas, sujetando el tímido fruto del momento caótico vivido. Y es cuando comprendo que una realidad puede desvanecerse o reaparecer en instantes... aún no habiendo instantes, aún no habiendo realidad.

lunes, 6 de junio de 2011

Frases varias, vol. III

Un humilde rejunte de frases propias que, por H o por B, fueron brotando sin querer, pero grabadas sin olvidar.

- Brotan esas lágrimas que besan frío, tendiéndose sobre el horizonte de tu piel... hoy, justas son aquellas grises perlas que ruedan cuesta abajo, pues vienen hacia quién las llama suplicando una piedad.

- Contemplo. El éxtasis viste tu cuerpo; la locura brilla en tus ojos; la seducción asoma en tu sonrisa... el fruto de los mas primitivos deseos subyace en tu carnalidad, colmando mis ansias y exacerbando lo inalcanzable de tu ser.

- A veces, las mentes tallan efigies inmaculadas en un rincón del inconsciente. Fugazmente, los suspiros recortan sus contornos, y las ilusas irrealidades modelan sus rasgos. Mas faltan los sueños compartidos, para convertir la fría piedra en carne...

- ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Qué suspiramos entre sueños infantiles cargados de adultez? Es una danza extraña, casi irreconocible, la que bailan nuestros deseos, mientras oscilan entre lo posible y lo eternamente intangible. Y nosotros lamentando cómo el cielo se nubla, pero olvidando que las estrellas siguen ahí...

- El ser humano es tan racional a la hora de diseñar bombas, que se torna irracional a la hora de escoger a sus enemigos...

- El coraje es el eterno lazarillo de quienes divagan perdidos en un mundo que no los observa; la esperanza, en cambio, sólo se limita a esperar que dichos ojos se abran para ver...

martes, 3 de mayo de 2011

Emisarios de la muerte

Eterno silencio. Los segundos pesan, duelen, arden. La callada espera por aquello que soñamos detener inconscientemente transcurre en una agonía de tiempo. Lo irreversible, lo inevitable, sólo se limita a llegar a cobrar su recompensa, mientras absortos contemplamos el macabro arrebato. Un arrebato anunciado, dignificado por lo convencional de la mera existencia. El día de pago ya está aquí.

Aquellos que parten, pasando a conformar las huestes de lo inmaterial, sólo son mensajeros del etéreo, recordandonos vilmente la cruda antinomia de la vida y la muerte, sonriendo al tiempo restante y contemplando los entornos que se desvanecen. Traen, mientras gritan, sublimes pero miserables señales de lo inexacto de la existencialidad humana, destinada a la ausencia de un destino.

Dejando por detrás esa estela de tristeza y desasosiego, se limitan a dejarse extinguir, acarreados por el infinito intangible de lo incomprensible. Y tal vez seamos nosotros quienes, en un brutal rapto de egoísmo, tan irreprochable como predecible, tratamos de anclar su escurridiza esencia en la nuestra, como deseando amarrar una mosca con una cadena.

Es entonces donde las escenas reaparecen. La perfecta teatralidad de las incontables sensaciones pasadas, partes ya de la historias que desencarnan en el deceso, o la emulación de los porvenires que parecen incompletos... quizás el recuerdo de incontables instantes que ya no son más que modesta virtualidad... Tantas cosas, tantas para pensar...