lunes, 10 de mayo de 2010

Fiestas musicales

Este fin de semana entregué mi ser a la música. Si, ya se, creía que ya lo había hecho, pero ahora creo que nunca se termina de ceder ese espacio místico ubicado dentro de uno mismo a aquello que uno ama, siente, disfruta...

Viernes a la noche, Green Hell, Villa Devoto... motivado por ver tocar a la banda de una gran persona, conocida durante las horas compartidas en el laboral recinto, llegúe al local preparándome a ver un gran show... y lo fue. Las bandas dejaban, una por una, lo mejor que tenían sobre el escenario, con altos y bajos, alternando inmenso ímpetu musical y calma sonora. Una noche de metal pesado, de ambiente amigable, rodeado de quienes, por pasión y sentimiento, se unen a la fiesta que proponen las bandas "under". Asfixia, Sacred, Volziege, Hellmachine y Magnos... nacientes promesas del heavy nacional.

Y luego, ya el sábado por la noche, todavía temprano, la excelencia musical. Sin hacer gala de un soberbio equipamiento, grandes guitarras, poderosa distorsión ni equipos majestuosos, tan sólo con 2 guitarras acústicas, el dúo TRIM sacudió hasta el último rincón del estudio, al ritmo de los géneros más refinados en lo que perfección compositiva refiere... Bossanova, Jazz y Blues se fueron sucediendo, dando joyas perladas hechas canción. Composiciones propias y no tanto, lograron llenar el corazón de quienes asistimos, movilizando automáticamente cuerpo y alma, al compás de cada tema. Las bromas de por medio no faltaron, motivadas por el ambiente de respeto casi fraternal entre todos los que allí concurrimos. Y para terminar, zapadas completamente aleatorias, para terminar de convertir la cita en una completa fiesta entre amigos desconocidos. Broche de oro para la cena conjunta, que no hizo más que destacar y realzar la unión que la verdadera música logra conformar entre la gente; comprensión, sentido de unidad, humor, buena fe... elementos presentes durante todo el evento.

Y ahora, para resumir todo en lenguaje no-enfermizo, y que todo lo dicho quede resuelto en una simple expresión al alcance de cualquiera, sería:

¡¡La puta madre, que buen finde!!

Dúo TRIM - Blues, Bossanova y Jazz

lunes, 3 de mayo de 2010

La fiesta del Thrash

Miércoles, 28 de Mayo, Capital Federal. El día nace, contando las horas para volver a fallecer. El cotidiano empleo drena la energía del cuerpo y succiona las capacidades de la mente, pero deja intacta la pasión en el corazón.

Las horas pasan, arrastrándose lentamente como babosas, de paso lento y cansino, agravado minuto a minuto conforme se acerca el horario del espectáculo. El encierro en las tareas asalariadas, la agitación y la expectativa ante las perspectivas hacia el futuro próximo, dejan su sello en el organismo, que comienza a resentirse de sus decrecientes fuerzas diurnas. Pese a todo, la intención continúa firme, y el objetivo continúa acercándose en el tiempo...

La hora había llegado. Años de espera, accedidos por horas de cola y burocráticos procesos de autenticación. Pasado el trámite, encallo en la bahía de la música, encarnada frente al escenario que vería revivir a una de las máquinas más perfectas que el Thrash pudo concebir: MEGADETH.

Problemas de sonido, retrasos, minutos de angustia en la población metalera presente. Los ánimos caldeados, se oyen cánticos de tenor frustrado, de agresión, de repudio, de inmensa necesidad de la suprema dósis de metal del bueno. No aparece respuesta a la pregunta reinante pero nunca mencionada: "¿Qué pasa que no arranca?"

Los minutos pesan, el fantasma del jueves se distingue cada vez más cercano, pero sin resignarse a su tempranero abrazo. La impaciencia comienza a apremiar por sobre la cordura, maximizando el efecto tranquilizador del finalmente reparado sonido.

"La bestia" sale a escena, bajo una lluvia de muestras gratis de saliva. El fastidio evidente, sumado al desamor para con la sombra de quien supo ser leyenda viva, produjo un acentuado repudio en la mayor parte del público presente, eliminándose la tensión tan sólo al recurrir a una de las grandes obras de Hermética, como broche de su actuación. Fin del recital de O'Connor.

Silencio. Luces a mi alrededor. Deseos de congelar el tiempo y espacio, de que el momento perdura por siempre. Nuevamente la impaciencia apremia, pero ya bajo un clima con menor tensión. El tiempo camina lento otra vez, la espera se acentúa...

Y sucede... El recinto se tambalea ante la explosión de pasión contenida... y es que los humanos contenemos nuestra mayor energia en nuestros corazones, depositada en forma de pasión. Rengos que saltaban, desvanecidos que permanecían en pie, todos al compás de la fiesta que comenzaba y...

La historia sigue, pero no puede comentarse con palabras...

PRUEBA DE ASISTENCIA

martes, 20 de abril de 2010

El costo de la paz

Tal vez nunca nos preguntamos realmente, y a fondo, cuánto nos cuesta la paz individual. Es algo engañoso este tema, porque... ¿estamos realmente en paz? Si, ya se, no estamos en guerra con nadie, ni tampoco en guerra civil (bah, no exclusivamente declarada), pero eso ¿significa entonces que estamos en paz?

La verdad, creo que no. Considero que la paz es un estado interior, al que podemos aspirar a alcanzar, en esta jungla urbana en la que nos toca vivir. No parece ser una meta fácil, con todo ese stress dando vuelta en el aire... En la ciudad es más simple conseguir un par de infartos, que un boleto a la paz interior. Y sin embargo, acá estamos y cada vez somos más. En fin...

Algunos dirán que con drogas o alcohol se puede dar un recorrido turístico por el estado de paz interior, pero no es más que eso: una visita de un rato, antes de volver a la alocada realidad.
Otros hablan del arte como método de dispersión natural, para "evadirse" un rato. Y esto en definitiva termina siendo lo mismo que el caso anterior, una muestra gratis de la paz interior.

Quizás la única salida efectiva sea escapar a la tormenta de ruidos y tensiones que diariamiente nos vemos sometidos a recibir sin paraguas. Fugar hacia donde las llanuras hablan en silencio, donde las estrellas no se esconden temerosas de las urbes luminosas, las nubes ríen y lloran al compás de las estaciones, y el viento canta su melodiosa canción de cuna relajando a todo ser vivo dispuesto a escucharla. Como Ricardo Iorio, un vividor nato, supo hacer para llegar a ser feliz.

Entonces, si la paz se alcanza solo de este modo, la simple y compleja pregunta planteada por Dave Mustaine "¿Puedes poner un precio a la paz?" seguirá sin respuesta. Y es que tal vez no exista dicha respuesta, con el firme propósito de seguir intentando alcanzarla sin atajos...

viernes, 16 de abril de 2010

Hace ya 20 años...

El mundo seguía su rumbo acostumbrado, sin saber que un hecho de enormes magnitudes estaba ocurriendo; un suceso de esos que marcan un antes y un después dentro de un contexto y una historia determinada. Definitivamente, la memoria de los entendidos atesoraría por siempre el maravilloso evento, a punto tal de que varios de ellos mencionaría como un orgullo vivido tan fuertemente como si de fruto de sus existencias se tratara.

Nuevamente había sido forjada una joya para la corona del metal pesado. Esa deliciosa parte del metal denominada "thrash metal", abundante en machaques, velocidad, fuerza, técnica y expresión, había vuelto a concebir un hijo pródigo. Y es que Megadeth había realizado, seguramente sin saberlo y siquiera llegar a sospecharlo, uno de los mejores discos de todos los tiempos: "Rust In Peace" (para algunos simplemente "el mejor disco de thrash de todos los tiempos") veía la luz, y consagraba a Dave Mustaine, Marty Friedman, David Ellefson y Nick Menza, padres de una de las criaturas más perfectas del género.

Y hoy, aquellos que realmente nos deleitamos con esta grabación póstuma, festejamos los 20 primeros años de su existencia. Festejamos por todo lo que el disco aportó a nuestras vidas. Festejamos porque tuvimos la suerte de escucharlo, tanto sus versiones en vivo como las de estudio. Festejamos, festejamos, festejamos... La lista se extiende indefinidamente, producto de la gran cantidad de sensaciones que este disco despierta en cada uno.

Y si la suerte se encuentra de nuestro lado, tal vez, esta bestia será invocada completamente en mi presencia, en este año tan especial...

ENDGAME TOUR 2010 - MEGADETH

Nos vemos en el Luna, mientras todo a nuestro alrededor colapsa por la furia desatada...

martes, 6 de abril de 2010

Riachuelo de risas rotas

Hoy parece que aquel río de aguas oscuras, ennegrecidas por el tiempo y las decisiones equívocas, retoma su antiguo cauce, y nada se puede hacer para evitarlo, más que contemplarlo nuevamente arrasar con todo aquello que se encuentre delante, inundando, contaminando, pudriendo, generando penas y dolores, enfermedades y pestes, miedo y locura... ¿O tal vez será que es una ridicula obsesión de quienes lo vemos correr libre, a distancias no tan cercanas? Ya no lo sé.

La vida de alguien cambiará hoy, o mañana, o tal vez dentro de unos días, es difícil saberlo... pero irremediablemente, beber de ese río sólo le traerá sorpresas desagradables.

Es sabido que su caudal no corre libre entre los llanos, sino que se desplaza por donde quiera se le permita, repartiendo falsas marañas de sueños, mágicas promesas de felicidad, incalculables fuentes de satisfacción... A costa de elegir con calculada frialdad a quienes consumirán parte de su ser, tan solo por el invaluable ego de tener gente apostada a sus orillas, reposando a sus márgenes, contemplando y admirando el plateado resplandor que sabe tener y mantener, con el firme objetivo de provocar asombro.

¡Y pensar que en algún momento soñé con bañarme en aquel inocente río! Surcar sus aguas, acariciar su -hasta el momento- cristalina superficie, sumergirme hasta alcanzar lo más hondo... Sueños recurrentes de adolescencia, y antes de recibir un buen golpe de realidad...

Aunque hoy doy gracias al destino, por haberme mostrado la verdadera quintaesencia de ese riacho, que tanto había cautivado y estimulado mi más íntima imaginación... Al fin y al cabo, no sería la primera vez que el tardío desengaño me encontrara con el agua hasta las rodillas, y caminando hacia el interior del torrente...

Y tal vez sea por eso que preferí quemar las bellas postales que tenía, para no verlo, para no llamarlo dentro de mis recuerdos, para no oir su leve susurrar a través de la memoria de los días que nunca vendrán... Nada más hiriente que las fauces de una sirena luego de haber oído todo su melodioso canto... y en este caso, la analogía se repite colmada de exactitudes.

Entonces, para terminar... ¡Bienvenido al juego, camarada! Aunque no hay tiempo siquiera para pisar el tablero, tan sólo de acumular fichas se trata el reglamento, y ahora serás una más en la recolección.